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Colombia, Costa Rica y Chile liderarán el crecimiento en A. Latina en 2022, según la OCDE – AméricaEconomía

Colombia será la economía latinoamericana que más crezca en 2022, con una expansión del Producto Interior Bruto (PIB) del 5,5%, según el último informe de perspectivas macroeconómicas elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Tras alcanzar los niveles precrisis en el tercer trimestre de 2021, se espera que la economía colombiana crezca un 9,5% en 2021, frente a la contracción del 6,8% experimentada un año antes. El consumo privado es el principal impulsor de la recuperación. En términos de empleo se observan recuperaciones, pero a un ritmo más lento que el de la recuperación económica.
El segundo país de la región que más crecerá en 2022 será Costa Rica, con una variación al alza del 3,9%. En este caso, el impulso de la actividad proviene en buena parte por la fuerte demanda externa, así como por la recuperación gradual del turismo. El país centroamericano contará con el apoyo de la inversión privada, que se recuperará con fuerza. Asimismo, se observará un incremento de la inflación moderado y por debajo de la tasa objetivo del 3%.
En tercer lugar, la OCDE proyecta que Chile sea la tercera economía en términos de crecimiento en 2022, con una expansión del PIB del 3,5%. La economía del país andino se ha visto beneficiada por una sólida campaña de vacunación, el despliegue de grandes paquetes de estímulos fiscales, unos altos precios en las materias primas y la retirada de los fondos de pensiones privados.
En este contexto, Chile crecerá hasta un 12% interanual en 2021, para pasar a un ritmo menor del 3,5% en 2022 y del 2% en 2023. El organismo prevé que la inflación se ubique en un nivel del 4,3% este año, para acelerarse hasta el 5,4% en 2022 y volver a un nivel del 3,2% en 2022.
Brasil y México con fuerte repunte de inflación
Por su parte, en 2022 las dos principales economías de la región, Brasil y México, experimentarán crecimientos del 1,4% y del 3,3%, respectivamente.
Sin embargo, sendas economías se enfrentan a incrementos significativos en la inflación durante 2021. En el caso de México, los precios crecerían un 5,6% en 2021, mientras que en Brasil repuntarían hasta un 7,8%.
La OCDE maneja dos escenarios diferentes en los dos países. Las previsiones de inflación para 2022 son del 5,1% en Brasil y del 4,4% en México.
Así, en México contempla que la inflación se reduzca progresivamente tras el fuerte repunte de este año, aunque ha advertido de que la política monetaria debería endurecerse más si el aumento de precios no converge al objetivo del 3%.
En Brasil, el organismo cree que la posición de política monetaria del Banco Central, que en los últimos meses ha incrementado los tipos hasta el 7,75%, se mantendrá durante 2022 e incluso más tiempo para frenar las presiones sobre los precios y mantener las expectativas de inflación ancladas.
La OCDE ha apuntado que en Brasil las reformas fiscales pueden jugar un rol importante en la contención de presiones inflacionarias.
Crece la pobreza en Argentina
El organismo proyecta en Argentina un crecimiento del 2,5% en 2022, tras un crecimiento del 8% en 2021. Sin embargo, la OCDE ha advertido de que tras la pandemia los niveles de pobreza han alcanzado a un 40% de la población.
El país sudamericano se enfrenta a un escenario de hiperinflación, con unas reservas en moneda extranjeras mermadas por la pandemia y altas tasas de informalidad laboral.
En este sentido, la OCDE considera que un ajuste fiscal significativo sigue siendo un factor clave para Argentina. Asimismo, la eficiencia del gasto público podría mejorarse, según el organismo, incluso reduciendo el empleo público y los subsidios, al tiempo que se preservan los gastos sociales «bien focalizados».
En el plano de la política monetaria, la OCDE recomienda la adopción de medidas más decisivas para reducir la inflación, que afecta de manera «desproporcionada» a los hogares de bajos ingresos.
Los principales índices de Wall Street cayeron con fuerza este lunes, presionados por caídas en títulos de crecimiento de mega capitalización y acciones financieras, ya que la perspectiva de una prohibición de las importaciones de petróleo de Rusia disparó los precios del crudo y alimentó las preocupaciones sobre el aumento de la inflación.
Los precios del petróleo subieron a sus niveles más altos desde 2008 cuando Estados Unidos y sus aliados europeos consideraron prohibir las importaciones de petróleo ruso, en respuesta al conflicto del país con Ucrania, mientras que parecía menos probable que el crudo iraní regresara rápidamente a los mercados globales. 
Las acciones de energía, el grupo destacado del S&P 500 en lo que va del año, fue uno de los pocos sectores que registró una ganancia el lunes.
“Esa preocupación sobre el petróleo ha llevado a preocupaciones sobre una mayor inflación y la posibilidad de una estanflación”, dijo Mona Mahajan, estratega sénior de inversiones de Edward Jones.
El Dow Jones Industrial Average cayó 607,54 puntos, o un 1,81%, a 33.007,26, el S&P 500 perdió 91,59 puntos, o un 2,12%, a 4.237,28 y el Nasdaq Composite cayó 307,53 puntos, o un 2,31%, a 13.005,91.
Amazon, Microsoft y Apple se encontraban entre los principales lastre individuales del S&P 500, mientras que el sector financiero cayó alrededor de un 3%. El sector de servicios públicos, una de las áreas defensivas de la bolsa, ganó un 1,2%.
Funcionarios ucranianos dijeron que una fábrica de pan había sido atacada por un ataque aéreo ruso mientras los negociadores del país se reunían para conversar con funcionarios rusos después de rondas anteriores que no dieron tregua al conflicto.
Las acciones de United Airlines Holdings Inc cayeron un 11,6% y Norwegian Cruise Line Holdings cayó un 9% en medio de una amplia caída en las acciones de viajes y ocio, ya que el aumento en los precios del petróleo amenazó con interrumpir una incipiente recuperación.
Las acciones han tenido problemas para comenzar 2022, ya que las preocupaciones sobre la crisis entre Rusia y Ucrania han profundizado una liquidación inicialmente alimentada por preocupaciones sobre mayores rendimientos de los bonos, ya que se espera que la Reserva Federal endurezca la política monetaria este año para combatir la inflación.
Los inversores están a la espera de un informe de precios al consumidor de EE. UU. el jueves, y se espera que la Fed suba las tasas a finales de este mes para combatir el aumento de la inflación.
Las emisiones a la baja superaron en número a las que subieron en la Bolsa de Nueva York en una proporción de 3,22 a 1; en Nasdaq, una proporción de 2,17 a 1 favoreció a los declinantes.
El S&P 500 registró 50 nuevos máximos de 52 semanas y 58 nuevos mínimos; el Nasdaq Composite registró 57 nuevos máximos y 468 nuevos mínimos.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el Producto Interno Bruto (PIB) de Perú crezca un 3% en 2022, después de haber repuntado un 13,3% en 2021 tras el desplome histórico del 11% en 2020.
En la conclusión del Artículo IV sobre el país andino, el organismo ha advertido de que, si bien la recuperación económica de Perú ha sido sólida, las perspectivas se enfrentan a riesgos internos y externos a la baja.
Con respecto a 2023, 2024 y 2025, el Fondo prevé que el PIB peruano crezca un 3% en cada uno de los años.
La institución multilateral ha explicado que la desaceleración en 2022 se producirá en un contexto de endurecimiento de las condiciones externas y el retiro de las políticas de estímulo.
La pandemia, un fuerte endurecimiento de las condiciones financieras globales, interrupciones prolongadas de la cadena de suministro global, tensiones geopolíticas y una desaceleración abrupta del crecimiento en China, el principal socio comercial de Perú, son los principales riesgos a los que se enfrenta la economía peruana.
A todo ello se suma la incertidumbre política del país, que podría tener efectos adversos en la inversión privada y desencadenar una mayor volatilidad en los mercados financieros.
«Si bien se ha constatado una fuerte recuperación en 2021, el PIB real del país andino se mantiene por debajo de su tendencia prepandémica y el mercado laboral todavía no se ha recuperado por completo», ha indicado el organismo.
En lo que respecta a otros indicadores, el déficit fiscal cayó al 2,6% del PIB en 2021 gracias a los precios más altos de los metales y la mayor recaudación por vía de ingresos fiscales, el cobro de impuestos atrasados y la eliminación de las medidas de estímulo fiscal de 2020. Por su parte, las reservas internacionales aumentaron a US$ 78.500 millones, el 35 % del PIB en 2021.
Perú tiene acceso a un acuerdo de Línea de Crédito Flexible con el FMI por valor de US$ 11.000 millones, que se otorga a países con un historial de políticas prudentes y puede utilizarse como protección adicional.

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